La medicina de la comunidad
Por: María Mirón
Durante mi primera década de carrera me concentré en lo individual: certificaciones, papers, habilidades clínicas.
Cuando llegué a AMMEV el año pasado fue como encontrar agua después de atravesar el desierto. No me había dado cuenta de lo sedienta que estaba de encontrar colegas practicando la medicina desde la Medicina del Estilo de Vida, la integridad y la colaboración transdisciplinaria.
Y creo que esta experiencia individual resuena con algo más profundo a nivel sistémico. Vivimos en una época de acceso sin precedentes a la información, y sin embargo cada vez es más evidente que el conocimiento por sí solo no es suficiente para transformar la salud, ni a nivel individual ni a nivel colectivo.
Si algo nos han enseñado casi cien años de ciencias conductuales es que las personas no cambian en función de acumular conocimiento, las personas cambian en relación. Los sistemas cambian en relación. Y así mismo las disciplinas avanzan cuando existe una comunidad capaz de pensar juntos, dialogar las diferencias y construir a partir de ellas. Por eso creo que espacios como SOMA son una necesidad.
Un congreso nunca puede reducirse solamente a una serie de conferencias. Es un punto de encuentro, un crisol, un laboratorio. Y hemos diseñado SOMA para que sea ese espacio donde profesionales de distintas trayectorias, disciplinas y experiencias se dan el privilegio de detenerse a reflexionar, dialogar, cuestionar, aprender y construir en conjunto. Algo que realísticamente rara vez tiene cabida en la agenda cotidiana.
La Medicina del Estilo de Vida nació de la evidencia científica, pero también de una comprensión profunda de que la salud acontece y se mantiene en comunidad. Así como ningún órgano existe en abstracto del resto de los sistemas del cuerpo, ningún profesional puede transformar la salud de una persona en aislamiento, y las acciones aisladas de un individuo se vuelven difíciles de sostener sin sistemas que propicien y mantengan el cambio. Así como trabajamos dentro de redes de apoyo, familias y sistemas de salud, el crecimiento de nuestro campo depende de nuestra capacidad para encontrarnos en nuestras divergencias, con nuestros regalos, nuestros retos y nuestro compromiso para pensar, soñar y hacer juntos.
Este año la invitación es distinta. Este año te quiero invitar no solo a venir a recibir, sino también a compartir tu expertise académico, tus preguntas y tu camino. Lanzamos por primera vez el Concurso de Investigación AMMEV, tanto para investigación como para presentación de casos clínicos. Porque reconocemos que el conocimiento no vive únicamente en los artículos publicados o en las grandes instituciones académicas, sino también vive en nuestras consultas, en nuestros proyectos y en las preguntas que nos hacemos cada día frente a los desafíos reales de la clínica.
Los talleres nos permitirán aprender haciendo. Los Member Interest Groups abrirán espacios para conectar con colegas que comparten intereses específicos. Y las conversaciones que ocurren entre sesiones suelen convertirse en el inicio de colaboraciones, amistades e investigaciones que continúan mucho después de que el congreso termina.
Uno de los regalos que me ha dado AMMEV es ver que los cambios reales no vienen únicamente de arriba, sino se gestan y tejen en comunidad. Y me gusta pensar que estamos en un momento privilegiado para la MEV en Latinoamérica. Tenemos evidencia, tenemos corazón y tenemos una visión compartida. Ahora necesitamos seguir creando espacios donde esa visión pueda encontrarse consigo misma, enriquecerse con perspectivas diversas y convertirse en acción colectiva.
Espero que nos acompañen en SOMA. Nos vemos ahí.
María Mirón
Directora Académica AMMEV